12 estudiantes entre rejas y cientos de reos

25 Ago

Jueves, 7 de Marzo de 2013

El calor sofoca. Dicen que más durante las noches. La puerta de metal blanca permanece cerrada con candado, mientras un vaho de marihuana entra por las rendijas. Cuentan que, uno pegado a otro, en una litera general, sin un centímetro para moverse, intentan dormir pasadas las 20:00 o 21:00, después de haber rezado y cantado.

Una velita permanece encendida todo el día frente a un cuadro de Jesús sobre la puerta. Unos patos dorados, blancos y azules, hechos de papel, adornan la única ventana de la celda número 1, que mide cuatro por seis metros, del Centro de Detención Provisional (CDP) en Quito, donde también cuelgan cables de todo tipo.

Entre 67 detenidos, la mayoría por juicio de alimentos, están los cuatro estudiantes del Colegio Central Técnico acusados de rebelión, que fueron aprehendidos hace casi dos semanas. Sus ocho compañeros se ubican en otras dos celdas, también pequeñas, con el mismo calor, literas compartidas, cocina, baño y ducha.

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¿Cómo se pintan las nubes?

11 Oct

Con las mejillas sonrosadas de un niño.

Con la mirada miel de unos ojos que refulgen con un rayo de sol.

Con el crujir de las sábanas pegadas a un cuerpo dormido.

Con el hálito del rocío en hojas de menta y mora silvestre.

Con la sonrisa aventada del jovial abuelo en el parque.

Con el marrón del barro en un día de lluvia en dos botas juguetonas.

Con la mano del artista a quien nunca se le acaban los diseños.

Un cuadro no planificado

26 Jul
Aunque no es la imagen de la niña, tiene el mismo objetivo. 
Enmarcar una montaña, niebla y siluetas difusas 
con el borde de la ventana del bus interprovincial, 
donde una niña duerme, puede resultar bello.

Sí, un delgado caucho negro, cortinas amarillas brillantes  
y el cristal empolvado muestran un fondo majestuoso.  
La cadena montañosa se prolonga hasta donde la vista se pierde  
en frondosos verdes, fortificados marrones y perfiles azulados. 

El movimiento del carro no la despierta de su plácido sueño.  
Quien sabe e inclusive sueñe con la selva, 
verdes vivos en inhóspitos paisajes.  
Cuando abra sus ojos estará en el Puyo  
y no se dará cuenta del dulce cuadro que formó.
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