
Luis Antonio vende helados desde hace 15 años. Diariamente prepara su famoso producto de Guanábana en su casa en San Roque. Baja con su carrito y se estaciona en la Plaza de San Francisco, dónde lo encontré. “Cuando hace calor es bueno, pero cuando hace frío ahí si es difícil”.
Heredó la tradición de su padre. Desde su niñez observó y ayudó a preparar el exquisito producto junto a su familia. Las recetas, los secretos y las costumbres provienen de allí; el tiempo no ha roto con esta cultura nacional.
Preparar helados es su diario vivir, es su supervivencia, pero más que todo es tradición que no se ha perdido. Así, Luis Antonio se ha convertido en un ícono del Centro Histórico.