Archivo | septiembre, 2010

Tú y Yo

29 sep

Opuestos, contrarios, incoherencias, contrastes, concavo y convexo.

Incongruente, contradictorio, difuso, inconcluso.

Tranquilo, pacífico, tenue, brillante, nebuloso, lento.

Tú y Yo.

Impaciente, demorado, nostálgico, mentira, ilusión, sentimiento.

Verdad, paciencia, espera, compromiso,

fidelidad, restauración, manifiesto.

Tú y Yo.

Dios, amor, elegido, arbitrario, perfecto.

Mezcla, diferencias, razones, sin sentidos, confianza, fe.

Olvido, rencor, perdón, prisa, ocultos, pedazos.

Tú y Yo.

Juntos, molestos, risas, conflicto, conversación,

silencio, desesperación, gritos.

Angustia, enamoramiento, lágrimas, confianza, orgullo, enojo.

Tú y Yo.

Yo y Tú.

Dios y los dos, mejor.

En un proceso de color, dolor y significado

27 sep

Tatuajes: una mirada en profundidad

No, no era oscuro; las paredes estaban limpias, sin manchas de tinta o de grafitis; piso de baldosas blancas relucientes acogieron mis pasos cuando atravesé la puerta de vidrio transparente, con un individuo a cada lado (como resguardando a quienes entraban y salían). Vi guantes antisépticos, agujas nuevas, una máquina negra, la silla donde una chica aguardaba pacientemente y con expectativa en su rostro. Apenas me acerqué a la mesa que representaba la recepción, me preguntaron: “¿qué te vas a hacer?”. Titubeando, la respuesta fue: un tatuaje. Así es, un tatuaje, aunque la sociedad lo discrimine, aunque mis padres rechacen mi decisión, aunque terminé juzgada por la sociedad.

El tatuaje, señal perenne sobre la piel, representa a la persona que lo porta y le confiere identidad; además, es un símbolo, un significado de algo mayor, que sociólogos y sicólogos han estudiado por la profundidad que evoca. Tatuajes hay de todo tipo, de todo color, de diseños diversos y de significaciones infinitas; no es lo mismo un corazón en la mano, que una mariposa en el hombro, o un tribal en el antebrazo. No es lo mismo el retrato del Che Guevara, que un auto Ferrari; no es lo mismo una calavera, que el gatito Hello Kitty. Por otro lado, se ha convertido en moda para los jóvenes, quienes son los que más buscan esta forma de comunicación.

“El tatuaje es una forma de expresión identitaria para algunos grupos sociales sin distinción de clase o cultura. Dicha estética ayuda a construir identidades urbanas a través de la inclusión del cuerpo en el sistema de consumo. En este sentido, la ideología funciona como un metatexto que va dando forma a un tipo de discurso, el cual en este caso también se inserta en el cuerpo tatuado”, comenta María José Chiriboga, máster en Estudios de la Cultura.

“Qué dolor”


“Me duele, pero me gusta”, fueron las palabras de Roberto a la típica pregunta de quien desconoce de tatuajes: ¿duele mucho? El tatuaje tribal de su brazo estaba recibiendo las últimas punzadas de color que impregnadas en su piel se transformarían en la “libertad del Espíritu”, significado que denotaría el tatuaje. Pequeñas gotas de sangre surgen después de cada pasada de la aguja, las manos del tatuador se cubren del rojo líquido y la tinta negra, hasta que deja a un lado el equipo, limpia una vez más su arte y enrolla la extremidad de Roberto con plástico.

Este es el primer tatuaje de Roberto, aquel por el que luchó contra sus padres, una vez cumplidos los 18 años. “El primer tatuaje reviste las características de un rito iniciático. Algo cambia y se vivencia como diferente. Hay una modificación subjetiva vinculada no solo al cuerpo sino también a la personalidad. La experiencia se asemeja a un ritual que  marca el tránsito a un estado más trascendente”, dice Silvia Reisfeld en su libro Tatuajes: Una mirada psicoanalítica.

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Despertar del Ocaso

16 sep

Odiosa ausencia, cálido recuerdo en un susurro leve, triste de tus ojos. Un grito asfixiado, una palabra retenida, el deseo de existir. Sol blanco en aquel cielo púrpura, sin escape; solo la rendija es el indicio de su luz.

Una esquina, tres almohadas; pies descalzos en un piso helado. Refugio, escondite de la niñez, ahora la penumbra del rastro de tu vida. No basta la máscara, el antifaz, tu llanto derrite el falso color de tu ilusión.

Un murmullo, mariposas mestizas de quien añoras alcanzar, su constante movimiento inquieto, ingenuo, perfecto. Mosaico de líneas en tu mente, desenfocados verdes, violetas, marrones y grises; risas y voces tras el velo de tu sueño.

Tú, solamente tú. Tú la ausente, tú la mentira, el disfraz de vida. Tú la falta de alegría; tú sin pasión, ni deseo; tú, indecisión.Tú fingiendo un rumbo falso; tú, reproche; tú, rencor. Sin embargo, tú quien dijo hasta aquí, tú quien no teme el miedo, tú quien optó por equivocarse. Tú quien mandó al diablo todo.
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