¿En qué se convirtió el ex terminal terrestre Cumandá?

15 dic

Quedan 5 teléfonos públicos en el ex terminal terrestre Cumandá. Ventanas, puertas, servicios higiénicos y hasta alambres fueron extraídos ilícitamente. También los restaurantes, cabinas de transporte y mensajería han sido desmantelados. El Cumandá, tras cinco meses de su cierre, se convirtió en “un esqueleto”; únicamente columnas cuarteadas y muros destruidos sostienen el edificio.



Un aire frío recorre las columnas despostilladas, vidrios rotos, piso quebrado y luminaria apagada. El eco resuena con el solo pronunciar una palabra. Se recorre cada pasadizo con sigilo, temiendo que “amigos de lo ajeno” se oculten tras aquella puerta o esquina. Temor, angustia y ansiedad por conocer lo que ocultan espacios invadidos solamente por la oscuridad. Lentamente, con el sentimiento que te están observando y con inseguridad, cada rincón se revela por sí mismo.

No hay nada. El vacío reina el ex terminal. Sin embargo, hace cuatro meses la situación era opuesta. Cientos de personas – ladrones, indigentes y drogadictos – ocupaban el edificio. “Esto estaba llenito”. Los policías municipales tuvieron que “peinar el área”, menciona el Policía Araujo. “Tocó decirles que se vayan, que es prohibido”.

Después del cierre del Cumandá no hubo quien controle la edificación, por lo que los nuevos ocupantes desmantelaron el lugar. “De todo se han llevado: puertas, ventanas y hasta los alambres de la luz”. Únicamente quedan restos de basura de hace unos meses cuando “simpatizantes de Correa entraron como perros en su casa” y perturbaron el poco orden existente en el lugar. Ahora el ex terminal está fisurado y temen que un temblor pueda derribar la edificación.

Dos guardias privados y dos policías municipales, colocados por el Fondo de Salvamento (Fonsal), hacen guardia, día y noche, en el Cumandá. Han controlado el área durante tres meses y hasta el momento no permiten que nuevas personas residan en el lugar. Incluso han colocado alambres para impedir el acceso a diferentes cuartos. Pero la concurrencia es mínima.

En los alrededores el ambiente es similar. Pocas o ninguna persona acuden a los antes repletos restaurantes, hoteles y locales comerciales. María, vendedora de “Comercial Cajas” se encuentra preocupada; sus ventas han descendido en un 100%. Su tienda muestra la decadencia. Pocos productos son ofrecidos y hasta las luces han perdido su potencia.

Caminando por la calle 24 de Mayo, donde hace apenas 5 meses atrás, el paso era casi imposible, el tráfico resultaba insoportable y la contaminación era grave, solamente quedan los vestigios del gran comercio existente en aquel tiempo. Se observan puertas metálicas cerradas, vallas de restaurantes y panaderías apagadas, y locales sin propósito. Nancy Naranjo, recepcionista del Hotel Cumandá, se encuentra arreglando las plantas en el exterior del edificio, ya que su actividad principal es prácticamente nula.

“Estamos los necesarios”, menciona. Diez trabajadores laboraban en el hotel; cuatro han renunciado debido a que sus servicios no son imprescindibles. Este establecimiento abrió sus puertas hace aproximadamente 20 años, cuando el Cumandá comenzaba a operar. Ahora que el nuevo terminal se encuentra en Quitumbe, sus instalaciones permanecen casi vacías.

En promedio, una o dos habitaciones son utilizadas, contrario al flujo anterior de 30 a 35 diarias (poseen 42). Sus clientes fijos son los que siguen llegando, pero nuevos huéspedes no se presentan por la lejanía con el nuevo terminal. “Solamente estamos esperando”, dice Nancy.

El Cumandá y sus áreas afines serán “refuncionalizadas”, señala el arquitecto Wilmer Revelo, Coordinador encargado del proyecto “Rehabilitación Integral del Antiguo Terminal Terrestre” propuesto por el Fonsal. Esto quiere decir que se reestructurará el espacio y edificios con un nuevo propósito. Los planos ya están terminados y la primera etapa, “Plaza de Integración Cumandá”, está en marcha.

El área contará con nuevos servicios y edificaciones. En primer lugar, se construirá un centro comercial que tendrá locales comerciales, cines, áreas recreativas y la sede de la Secretaría de Deportes. Igualmente, se dispondrá de parqueaderos y parques. Finalmente, se implementará paseos peatonales y ciclo vías. El proyecto fue redactado desde el mes de agosto; la primera fase concluirá a inicios de febrero y las siguientes etapas durarán aproximadamente dos años.

Unos pocos albañiles trabajan en las antiguas gradas de acceso al terminal, en la parada del Trolebús Cumandá. Alrededor poca gente transita por el lugar. Los negocios están por quebrar, hoteles y hostales no tienen clientela y muchos se han vendido. El patrullaje se realiza cada dos horas para evitar que ladrones circulen por el área. En pocos meses, el transitado Terminal, se convirtió en un punto muerto. La gente solamente tendrá que esperar.

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Una respuesta hacia “¿En qué se convirtió el ex terminal terrestre Cumandá?”

  1. Valdemar Bedoya 23/03/2010 a 18:49 #

    ANDREA: ME PARECE UN BUEN ARTÍCULO Y VOY A TOMAR PARTE DE EL PARA DAR A CONOCER AL PUBLICO DE SU BLOG.

    Atte.

    Jaime Bedoya

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